


El Madrid no jugó a nada el pasado martes. También sabíamos que Mourinho iba a jugar al 0-0 y que, si acaso, intentaría llegar al 1-0 en los últimos compases de la primera mitad, o eso hizo entender en la rueda de prensa argumentando la salida de Adebayor en primer lugar, y posteriormente la de Kaka´para contrarrestar el primer tiempo extremadamente táctico de su equipo en su propio estadio. Era una buena opción para poder pasar la eliminatoria, hasta que apareció Stark, el “admirador” de Messi.
Sin embargo, lo único que queda finalmente tras el encuentro es que el Madrid cayó 0-2, y que el Barcelona fue el justo vencedor del primer round de esta semifinal de Champions. Cierto. Pero es que por más vueltas que le doy no puedo entender hasta qué punto pudo ver Stark una agresión de roja directa de Pepe a Alves. Si es así, estoy seguro de que Alves no tardará en enseñar la marca de los tacos del central brasileño en su tibia. Otros, como Ferdinand ayer en su Twitter, ya empiezan a dudar de la profesionalidad del lateral brasileño tras verle salir en camilla del campo y volver a él como si nada. En mi opinión, el Barcelona no habría podido doblegar al Madrid con 11 jugadores sobre el campo, como quedó demostrado en el primer tiempo, donde los de Pep no supieron superar las dos líneas de defensa que plantó Mourinho en el campo.
En cuanto al terremoto informativo que está ocasionando la prensa, leo y releo las informaciones publicadas y por más vueltas que le doy, no comprendo ni comparto ciertas opiniones. A parte de la extrema prensa catalana, la propia prensa centrista empieza ya no sólo a dudar, sino a señalar como Mourinho como culpable del desastre en Champions.
Mourinho es el mismo técnico, que, no lo olvidemos, ganó la Copa del Rey la semana pasada (ya parece que ha pasado un mundo) al todo poderoso Barcelona en sus narices, y es el mismo que ha estado y seguirá luchando por la Liga hasta el último suspiro. Mourinho también ha dado al club una estabilidad en torno a la figura del entrenador que el club no había tenido desde tiempos de Del Bosque. The Special One es, según la FIFA es el mejor técnico del año pasado, y goza de todos los respectos de todos los estamentos del club, incluidos los jugadores, que también están a muerte con él, a tenor de las declaraciones que han realizado los jugadores madridistas en las últimas horas siguiendo la línea de su técnico. Véase Alonso, Cristiano, Ramos… por no hablar del apoyo total que el Bernabéu ha demostrado durante toda la temporada hacia su técnico. El público de Chamartín es sabio, y como tal, sabe reconocer la labor que está realizando Mourinho por el Madrid.
Mou ha devuelto al Madrid, a pesar de que ganándose muchos enemigos, a la primera línea del fútbol mundial, y eso, a día de hoy, es lo que a mí me vale. Por eso, hoy y más que nunca, a muerte con el Madrid. A muerte con Mou.
La cuenta atrás ya casi toca su fin. A poco más de 24 horas para que se enciendan los enormes focos del templo del fútbol de la Castellana, el partido más esperado de la temporada y a la vez el más importante para el Real Madrid desde que casualmente también cayese eliminado por el mismo Lyon, entrará en escena bajo la sutil sintonía de la Liga de Campeones. De fondo, un Bernabéu lleno hasta la bandera, un estadio que se inspirará en las grandes noches europeas para darle a su equipo ese pequeño impulso que le falta para volver a estar entre los 8 mejores equipos de Europa.
Y volviendo al símil con el de la pasada campaña, las sensaciones son muy diferentes a las de aquel partido. Primero, por el resultado cosechado en la ida, porque ese gol de Benzema en Lyon bien puede valer una eliminatoria y el Olimpique sabe que son ellos los que deberán salir a buscar el marcador si quieren volver a repetir la hazaña. En segundo lugar, porque no hace falta ser un catedrático del fútbol para saber que no es lo mismo tener a Mourinho como entrenador en una eliminatoria como ésta, con una presión asfixiante, que a Manuel Pellegrini. Y para mí, la tercera y más importante, es que esta vez sí, Xabi Alonso podrá jugar y llevar la manija del equipo, cuya ausencia en la eliminatoria de la pasada campaña supuso un factor clave en la eliminación madridista. ¿Hay o no motivos para la esperanza?
Hace un año, el Madrid perdió en Gerland al tolosarra para el partido de vuelta, una ausencia que fue clave ya que ni Guti ni Granero pudieron estar a la altura para manejar el balón ante el equipo de Aulas, que con los dos cambios que introdujo en el segundo tiempo cambió totalmente el ritmo del partido y el curso de la eliminatoria que se había puesto de cara con el tempranero gol de CR7.
Pero ahora con Xabi todo es distinto. Es un jugador curtido en este tipo de partidos, que nunca se esconde en situaciones de vida o muerte como la de mañana y del que el Madrid depende peligrosamente si quiere engrasar algo de juego contra un equipo medianamente importante (las exhibiciones contra equipos de la Liga como el Racing o el Deportivo también deben hacerse en los momentos claves de la temporada, y éste lo es). Su serenidad en el terreno de juego, su visión y su pausa al enérgico trato de balón con la que se desenvuelve el equipo blanco serán fundamentales para que el Madrid, que sabe que el Lyon tendrá que apretar para llevarse la eliminatoria, lo que dará aún más espacios a este campeón del mundo de 29 años. En cuanto a su mano derecha en el doble pivote, todo parece indicar que será Khedira quien le acompañe en labores de contención.
Respecto al 11 inicial, la duda en el once viene a ser la misma desde que se lesionó Higuaín: ¿jugará o no Benzema? Si por mí fuera, el francés ha hecho méritos más que suficientes para ser el 9 titular en este trascendental partido, y más sabiendo la motivación que tendrá el francés al enfrentarse al que fue su club de toda la vida. Y mientras tanto, Cristiano Ronaldo apura los plazos exigidos por su lesión para estar presente en un partido que nadie se quiere perder, porque esta vez tiene que ser en la que de una vez por todas se portazo a la maldición de los octavos de final.