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jueves, 18 de octubre de 2012

FRANCIA NOS COMPLICA EL MUNDIAL EN EL MINUTO 93


La selección perdió una oportunidad de oro para asegurarse la clasificación al Mundial de 2014 tras dejarse dos puntos de oro ante la selección francesa, después de que Giroud enmudeciera al Vicente Calderón con un cabezazo que ponía el definitivo 1-1.

La ocasión era perfecta para machacar al rival por antonomasia de la selección española con un estadio casi lleno volcado en un partido clave para conseguir ese primer puesto del grupo. Después del plácido partido de cuartos en la Eurocopa, asestarle otra derrota a los franceses hubiera supuesto casi el golpe psicológico definitivo.  Pero ante la plaga de lesiones que afecta de manera misteriosa a Madrid y Barcelona en defensa, Del Bosque optó por retrasar a Busquets a la retaguardia con Ramos y dejar a Xabi Alonso sólo en el pivote. El experimentó no fue del todo malo, pero si algo se deduce de este partido es que el doble pivote es in negociable mientras que las circunstancias no exijan otro sistema táctico.


No fue una plácida noche para los jugadores españoles, que no se encontraron a sí mismos en muchas fases del encuentro, sobre todo en los últimos compases del partido, donde Francia acechó como no se recuerda a Casillas. Después del gol de Ramos, el penalti cometido sobre Pedrito hacía presagiar una plácida noche, pero Cesc, que le pidió a Xabi Alonso ser el encargado del lanzamiento, no pudo engañar a Lloris. Inmediatamente después, un gol mal anulado a Menez por supuesto fuera de juego sembraba las dudas en la selección, que se iba al descanso con la sensación de no tener controlado el partido completamente. Por su parte, las nuevas lesiones de Silva, y sobre todo la de Arbeloa, descompusieron al equipo, que se vio superado físicamente por los bleus ya en la segunda mitad. 

En la segunda parte, sólo Jordi Alba y Pedrito pudieron sembrar algo de peligro por la banda izquierda española, que siguió esperando la inspiración del tridente formado por Xavi, Iniesta y Cesc. Fue la afición, ante la inoperancia del 10 español, la que pidió la entrada al campo del hijo pródigo, aquel que se marchó para ganar títulos y triunfar fuera del Calderón. El estadio se moría por ver de nuevo a Fernando Torres en el césped del templo que le vio consagrarse como futbolista. Quizá este fue uno de los errores de Del Bosque, puesto que estuvo más pendiente de contentar al graderío con la entrada del de Fuenlabrada que en buscar cuáles eran los males del equipo. Porque eso te lo puedes permitir ante Georgia o Luxemburgo, pero ante Francia, campeona del mundo le pese a quien le pese, no se puede jugar a especular ni a buscar el reconocimiento con una ovación. Entre tanto, el estéril control del balón de España se veía contrarrestado por las rápidas transiciones de balón de los franceses, que llegaban cargadas de peligro ante la portería de Casillas.


Tampoco fue la noche del 9 del Chelsea, que funcionaba a trompicones y que no dispuso de una ocasión clara para marcar. En esas, y tras la lesión de Arbeloa, España se descomponía en defensa con un Xabi Alonso que no daba a basto y con Juanfran, que se vio desbordado una y otra vez por Ribery. Fue una pérdida de balón del jugador alicantino lo que propició la contra de los franceses, que aprovecharon la incertidumbre de la Roja en los últimos minutos para poner las tablas en el marcador y dejar el cuerpo a cuerpo para la segunda ronda, que se disputará en París y donde una victoria de cualquiera de los dos equipos podría suponer esa añorada primera plaza que da acceso directo al campeonato del mundo.

domingo, 31 de julio de 2011

ESPAÑA-FRANCIA: LA REVANCHA PERFECTA



Seguramente, la mayoría de jóvenes de mi generación que aman el fútbol se llevaron ayer una enorma alegría al ver que nos jugaríamos con Francia la clasificación para el Mundial de 2014.

Y no es que seamos masocas, que no es así, pero lo que es cierto es que tenemos
unas enormes ganas de vendetta contra la selección francesa por las duras derrotas que nos han infringido en los últimos 15 años. En mi caso, porque aún recuerdo la falta de Zizou y el penalty fallado de Raúl que nos dejaba fuera de los cuartos de la Eurocopa del 2000, o porque también me viene presente como si fuese ayer la cara de estúpido que se me quedó cuando la selección bleu nos apeó del Mundial de Alemania 2006 en un partido que nunca se nos debió escapar.


Hasta ahí, que es hasta donde llegan mis recuerdos, puedo recapacitar sobre las veces que Francia nos ha devuelto para casa, aunque tampoco quiero olvidarme de las innumerables ocasiones en las que familiares míos han rememorado aquella fatídica final de 1984 en la que Arconada, con su monumental cantada tras la falta de Platini, dejó a España sin su segundo Europeo.

Yo quería a la selección de Blanc, deseaba que nos tocase porque hay muchas ganas de revancha. Por suerte, el fútbol ha cambiado considerablemente, y la hegemonía mundial está ahora en nuestro tejado, mientras que nuestros vecinos franceses tienen que conformarse con intentar hacer un equipo en el que los jugadores puedan saltar al campo a jugar en búsqueda de la identidad perdida desde que Zizou abandonó el barco en 2006. Por eso, éste es el momento preciso para asestar un duro golpe a los franceses y demostrarles que somos superiores futbolísticamente, y de paso, que juegen otra repesca. Somos mejores que ellos, y lo demostramos en el amistoso que se disputó en Saint Dennis en marzo de 2010, en el que ganamos por 0-2. Ahora nosotros somos campeones del mundo, y ellos nos temen más que nunca.

Aún falta mucho tiempo para que dé comienzo esta ronda clasificatoria, pero la sensación de revancha ante la llegada de ese partido nos da un aliciente más para seguir una fase de clasificación que en muchas ocasiones llegaba a resultar aburrida por el absoluto dominio de España.