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domingo, 16 de septiembre de 2012

UN MADRID IRRECONOCIBLE

A estas alturas de la Liga (curioso que sólo llevemos cuatro jornadas disputadas), el Madrid se encuentra (tras el traspiés de anoche por 1-0) a una ya bien considerada distancia de ocho puntos con el Barcelona. Pero lo peor no es eso, sino la sensación de equipo mediocre y falto de motivación que le ha hecho deambular por el Alfonso Pérez o el Sánchez Pizjuán, en los que los merengues han sido derrotados tantas veces como en toda la temporada pasada.



"No tengo equipo". Esa fue la frase de Mourinho que sentenció a un grupo de jugadores que se encuentran a una distancia abismal del conjunto que hace no pocos meses, terminó la liga con un récord goleador y de puntos que le proclaman campeón de Liga con todo merecimiento. Son esos mismos jugadores los que parecen estar lejos de su nivel, con la cabeza en otro sitio y haciendo gala de una falta de motivación y agresividad impropia de futbolistas de esa talla. Y para más inri, el equipo ha perdido esa pegada descomunal que siempre le ha caracterizado, y por la que solventaba por la vía rápida la mayoría de los encuentros la temporada pasada. Sin ella, las deficiencias en la elaboración del juego en el centro del campo son más evidentes, y ni si quiera el fichaje de Modric ha solucionado muchas deficiencias del equipo, inspirado eternamente en el momento que atraviese Xabi Alonso. Por su parte, Gonzalo Higuaín, que debería llevar ya casi una docena de goles, desperdicia muchas ocasiones que desesperan a muchos sectores del madridismo, que miran hacia la otra orilla del manzanares añorando a ese delantero que manda a la red todo balón que sale de sus botas. Tampoco hay rastro del paradero de Ozil, Benzema, Di María. Por no hablar de Cristiano Ronaldo, que con su tormenta gratuita a causa de su endémica tristeza, trasladó un terremoto innecesario a la casa blanca en un momento de la temporada en el que parece que el horno no estaba para muchos bollos.

La Liga se puede perder en mayo, pero también en septiembre y en octubre. Y lo peor no es ya la diferencia de 8 puntos con el Barcelona, sino que el martes, el Manchester City, campeón de la Premier League visita el Santiago Bernabéu deseoso de darle a los de Mourinho un zarpazo que les deje groggy a las primeras de cambio en la Liga de Campeones. Y ahí no se puede fallar, porque una derrota o una imagen como la que se dio ayer en Sevilla, convertiría en un polvorín la casa blanca.

martes, 24 de abril de 2012

EL MADRID CAMBIA SU INERCIA




"El Madrid gana la Liga en el Camp Nou". A simple vista, y después de todo lo vivido en las últimas temporadas, esta frase parece una quimera. Pero no, el pasado sábado, el Real Madrid, en un partido tácticamente perfecto, se sacudió todos sus miedos para vencer en su terreno más hostil y temido para confirmar que él es el justo campeón de esta Liga 2011-2012. El Madrid afrontaba su semana más decisiva del año, sabiendo que el partido importante era el del Camp Nou. Y cumplió con creces.

En un ejercicio psicológico parecido al que vivió la selección española el día en que ganó a Italia en la tanda de penaltis de la Euro 2008, el Madrid saltó a la cancha con la convicción de que la victoria no se podía escapar esta vez. Porque en esta ocasión, ni los postes, ni los árbitros, ni las obras de teatro de ciertos jugadores iban a impedir que llegase una victoria que debía de haber llegado ya tanto en la eliminatoria de Champions del pasado año como en la de Copa del mes de enero. 

Los jugadores blancos estaban convencidos de que las cosas iban a salir bien, porque la inercia ganadora tenía que ser blanca. Así, Mourinho también dejó a un lado los inventos y los triángulos de presión alta para colocar a su once de gala, aunque eso sí, con unos conceptos tácticos bien claros de lo que cada uno tenía que hacer si querían frenar las ofensivas azulgranas, sobre todo las de Messi. 

Y así fue. Entre los once madridistas, aunque en especial Ramos y Pepe, se tejió un muro inquebrantable para los culés, que se estrellaban una y otra vez en la defensa blanca. Y lo curioso es que, pese a que daba la sensación de que los de Mou tenían el autobús puesto, lo cierto es que las llegadas de los blancos eran peligrosísimas, y de hecho, ambos conjuntos sumaron al final del partido los mismos remates a puerta: 14. En esas, el Madrid se mostraba infinitamente superior a los blaugranas en el aspecto físico, y esa frescura fue la que permitió a Pepe saltar más que nadie en el primer gol y a Khedira luchar por ese balón suelto que Puyol no fue capaz de despejar. Benzema, cuya progresión no parece tener límite, realizó un encuentro que bordaba la perfección, puesto que ayudó al equipo en las tareas defensivas a la vez que sembraba el terror en la defensa catalana cada vez que tocaba un balón. 

Pero había un duelo personal que tenía que llegar sí o sí, un duelo en el que uno de ellos tenía muchas cuentas pendientes: Messi y Cristiano Ronaldo. El portugués sabía, al igual que su equipo, que era el momento para dar un golpe encima de la mesa echándose de nuevo a la espalda al Madrid. Y lo hizo con un soberbio gol y con una celebración que quedará para siempre grabada en la retina de todos los madridistas. Alabanzas a parte, Ronaldo ha demostrado que se encuentra en el momento cenit de su carrera deportiva, en una temporada en la que ha batido todos los registros habidos y por haber y que por cierto, aún no ha terminado. Se le fichó por 96 millones de euros para sacar la cara en momentos como el del sábado. Él sabía que, a pesar del gol de la final de Copa, le faltaba ser determinante (como lo ha sido Messi en muchas ocasiones), en un momento crítico en el que su equipo le necesitase. Ese instante llegó con el 1-2, y por él, Cristiano, si es que no lo había hecho ya antes, se ha ganado el estar en el olimpo de lo grandes jugadores de la historia del Real Madrid como Raúl o Zidane.



Pero más allá de las marcas personales de CR7, de la progresión de Benzema o de la ya casi segura Liga que levantará de aquí a no pocas jornadas el Real Madrid, el partido del sábado fue, aunque siga siendo un tópico decirlo, un punto de inflexión. Han sido 4 años de muchas dolorosas y grandes derrotas que han desgastado al madridismo, y que necesitaban de una balsámica victoria para regenerar ese espíritu de competitividad y de máxima igualdad (y no de inferioridad), que siempre había existido con el Barcelona. No me atrevo a decir que lo que viene ahora es un cambio de ciclo en favor de los blancos; eso son palabras mayores, los de Pep Guardiola siguen siendo un equipo temible, ahora y en el futuro. De lo que sí estoy seguro es de que este zarpazo del Madrid, al arañar un título ante el que según muchos es el mejor equipo de la historia, sirve para desmontar una tendencia perdedora que hasta hoy, seguía haciendo mucha "pupa" en la casa blanca.

Por todo ello, sigo pensando que la victoria del sábado sirvió para recuperar un gran abismo psicológico que le había comido el Barcelona al Real Madrid, que permite a los de Mou mirar de tú a tú al eterno rival, sobre todo de cara a esa hipotética final de Munich que todo el planeta quiere disfrutar. 

domingo, 22 de mayo de 2011

CR7 y el Depor: las 2 caras del fútbol

La Liga, cuya cabeza quedó sentenciada hace ya algunas semanas con el alirón del Barcelona, aún nos iba a traer grandes sorpresas. Así, durante la tarde noche de ayer, nuestro campeonato regular se transformó en una especie de Jekill y Mr. Hide, personificados en el récord histórico de Cristiano y la frustración del deportivismo tras ver como su equipo volvía a los infiernos de segunda tras 20 años en la élite.

El crack portugués ha demostrado una ambición sin límites en el último mes. Tras la trágica y extraña eliminación en la Liga de Campeones contra el Barcelona, Cristiano sabía que lo único que podía conseguir este año junto con la Copa, tras los varapalos de la Liga y la Champinos, era la corona de máximo goleador, y que si apretaba el acelerador, podía incluso alcanzar el antológico récord de Zarra y Hugo, ése que todas las temporadas los periodistas se encargan de recordar cuando hay un killer que despunta en la lucha por el pichichi pero que en los últimos 20 años nadie había sido capaz de igualar.

Pero Cristiano es diferente. Es un jugador voraz, de una ambición sin límites y cuya obsesión por superarse a sí mismo no tiene fin. De hecho, ha superado el registro goleador con el que obtuvo la Bota de Oro en 2008 con el Manchester. Es cierto que a veces peca de individualista, y que no se involucra tanto en tareas defensivas como tendría que hacerlo, pero sino fuera así, Cristiano Ronaldo no sería Cristiano Ronaldo. Su pasión y su ansia en los últimos encuentros han sido un reflejo del sentimiento madridista, que no entendía aún cómo era posible que su equipo se quedase sin la final de Wembley tas las polémicas con Stark y De Bleekere. A través de su furia y de su insaciable apetito goleador, en pos de ganarle un pequeño premio a Messi, ya sea con 40 o 41 (según Marca, medio de comunicación que otorga el trofeo pichichi, el portugués se ha coronado también como mejor goleador de España y de Europa, lo que le otorga merecedor de la Bota de Oro.

Pero sin duda, lo más importante es que ha conseguido entrar por méritos propios, en la historia de la Liga como el mejor goleador de la historia de la competición. Ahora, el techo para los delanteros no será ni Zarra ni Hugo Sánchez: será el portugués el faro de referencia.

En la otra cara tenemos al Deportivo de la Coruña. En una jornada de infarto, era complicado de prever quién podría ser el que acompañase a Hércules y Almería en la Liga Adelante la próxima temporada. En mi opinión, el equipo de Lotina se sabía como uno de los candidatos más firmes a conseguirlo. El Coruña dependía de sí mismo, por lo que era difícil pensar que podía caer frente al Valencia, pero los encuentros directos entre conjuntos que se lo jugaban todo no era una buena señal para los de Lotina.


De esta manera, y con el fantasma del gol de Djukik planeando sobre Riazor, el Deportivo vuelve a segunda casi 20 años tras una época gloriosa en la que se consiguieron dos Copas y una Liga gracias a ese Súper Depor que enamoró a Europa y que en el año 2004 peleaba con el Oporto de Mourinho en entrar en la final de Champions.

Por desgracia, el fútbol es así; esa doble cara es lo que lo hace grande, lo que hace que el sentimiento por tu equipo te lleve, domingo tras domingo, a pegarte a la radio o a la televisión como si de una religión se tratase. El fútbol es un sentimiento que nos hace gozar con algo tan insignificante como un récord anotador o el último puesto de descenso de la Liga.

martes, 5 de abril de 2011

ÉSTE ES MI MADRID: 4-0 Y PIE Y MEDIO EN SEMIFINALES


Es el sabor de las grandes noches europeas, el de las que se vivían en el Bernabéu cuando en un tiempo no muy lejano, el Madrid era el club más respetado de Europa, el que hoy han saboreado en su paladar todos los aficionados del Madrid. Y para devolver al club blanco al lugar al que le corresponde y que nunca debió abandonar, los de Mourinho han firmado, en una noche sensacional, un brillante partido con un abultado resultado de 4-0 por el que puede asegurarse una vuelta un tanto más plácida y menos complicada de lo que todos hubiésemos pensado en un principio en Londres.

Salió el Madrid en tromba, sabeedor de las defienciencias del conjunto inglés en los primeros minutos. Así lo entendió Adebayor, incombustible durante la primera parte, que abrió el marcador con un buen cabezazo en un córner. Fue sin duda el jugador TOP del partido. Luego llegó la tarjeta roja para Crouch, lo que hacía presagiar una noche plácida para el Madrid. Pero no fue así, lejos de agazaparse, el Tottenham se vino arriba y el Madrid se creyó más que nunca algo que no había conseguido: encarrilar la eliminatoria. Ramos se las tuvo de vez en cuando con Mourinho por las lagunas defensivas del sevillano: en un despiste suyo, Pepe se ganó la amarilla que le obligará a perderse la vuelta por acumulación de tarjetas tratando de parar a Bale en una de sus cabalgadas.

Por suerte, el marcador no se movió hasta la segunda mitad, cuando de nuevo Adebayor anotó con un magistral testarazo el gol que daba la puntilla a los de Redknapp. En esas, el Tottenham ya sentía perdido a Bale en la banda izquierda y tampoco buscaba a un Modric que bien parecía haberse quedado en Londres porque en el césped no se le vio. Por parte del Madrid, Alonso empezó a carburar y a engrasar la maquinaria blanca, apoyado en un (de nuevo) gran Marcelo y en Di María, que demuestra partido a partido que será un jugador muy a tener en cuenta en el futuro. Por contra, no fue el mejor partido de Ozil, que se perdió un poco entre las dos murallas de jugadores del Tottenham delante de Gomes. Cristiano también descubrió lo que es evidente: jugar infiltrado no es bueno ni para él ni para el Madrid; el Bernabéu espera a la mejor versión del portugués para este fatídico tramo final de la temporada.

Fue el mismo número 22 argentino quien, con un zurdazo espectacular que se coló por toda la escuadra, anotó el 3-0 que trajo el éxtasis al Bernabéu. Un estadio que aún tuvo tiempo para silbar a Kaka y a sus misteriosas lesiones y a celebrar el 4-0 tras una volea de Cristiano Ronaldo tras una buena asistencia del 8 blanco.

Podrá pasar cualquier cosa en semifinales, pero lo que está cada vez más claro es que con Mourinho el Madrid ha recuperado algo que había perdido hace mucho tiempo y que se ha ganado en estas dos eliminatorias frente a Lyon y Tottenham: el respeto en Europa con una goleada de ensueño.

martes, 15 de marzo de 2011

LA DIFERENCIA ESTÁ EN QUE ESTA VEZ SÍ JUGARÁ XABI


La cuenta atrás ya casi toca su fin. A poco más de 24 horas para que se enciendan los enormes focos del templo del fútbol de la Castellana, el partido más esperado de la temporada y a la vez el más importante para el Real Madrid desde que casualmente también cayese eliminado por el mismo Lyon, entrará en escena bajo la sutil sintonía de la Liga de Campeones. De fondo, un Bernabéu lleno hasta la bandera, un estadio que se inspirará en las grandes noches europeas para darle a su equipo ese pequeño impulso que le falta para volver a estar entre los 8 mejores equipos de Europa.

Y volviendo al símil con el de la pasada campaña, las sensaciones son muy diferentes a las de aquel partido. Primero, por el resultado cosechado en la ida, porque ese gol de Benzema en Lyon bien puede valer una eliminatoria y el Olimpique sabe que son ellos los que deberán salir a buscar el marcador si quieren volver a repetir la hazaña. En segundo lugar, porque no hace falta ser un catedrático del fútbol para saber que no es lo mismo tener a Mourinho como entrenador en una eliminatoria como ésta, con una presión asfixiante, que a Manuel Pellegrini. Y para mí, la tercera y más importante, es que esta vez sí, Xabi Alonso podrá jugar y llevar la manija del equipo, cuya ausencia en la eliminatoria de la pasada campaña supuso un factor clave en la eliminación madridista. ¿Hay o no motivos para la esperanza?

Hace un año, el Madrid perdió en Gerland al tolosarra para el partido de vuelta, una ausencia que fue clave ya que ni Guti ni Granero pudieron estar a la altura para manejar el balón ante el equipo de Aulas, que con los dos cambios que introdujo en el segundo tiempo cambió totalmente el ritmo del partido y el curso de la eliminatoria que se había puesto de cara con el tempranero gol de CR7.

Pero ahora con Xabi todo es distinto. Es un jugador curtido en este tipo de partidos, que nunca se esconde en situaciones de vida o muerte como la de mañana y del que el Madrid depende peligrosamente si quiere engrasar algo de juego contra un equipo medianamente importante (las exhibiciones contra equipos de la Liga como el Racing o el Deportivo también deben hacerse en los momentos claves de la temporada, y éste lo es). Su serenidad en el terreno de juego, su visión y su pausa al enérgico trato de balón con la que se desenvuelve el equipo blanco serán fundamentales para que el Madrid, que sabe que el Lyon tendrá que apretar para llevarse la eliminatoria, lo que dará aún más espacios a este campeón del mundo de 29 años. En cuanto a su mano derecha en el doble pivote, todo parece indicar que será Khedira quien le acompañe en labores de contención.

Respecto al 11 inicial, la duda en el once viene a ser la misma desde que se lesionó Higuaín: ¿jugará o no Benzema? Si por mí fuera, el francés ha hecho méritos más que suficientes para ser el 9 titular en este trascendental partido, y más sabiendo la motivación que tendrá el francés al enfrentarse al que fue su club de toda la vida. Y mientras tanto, Cristiano Ronaldo apura los plazos exigidos por su lesión para estar presente en un partido que nadie se quiere perder, porque esta vez tiene que ser en la que de una vez por todas se portazo a la maldición de los octavos de final.

sábado, 15 de enero de 2011

VUELTA A LO GRANDE


Me ha costado mucho volver a reengancharme con el blog. Y no porque no quisiera, sino por motivos profesionales, en una de esas intentonas de intentar empezar a hacer algo por esta complicada profesión.

Así, tras una bonita etapa, vuelvo a hacerme cargo de esta gazzettadelxavi que tanto trabajo me costó sacar adelante. Y aunque me hubiese gustado volver con la proclamación del segundo Balón de Oro español de la historia, las circunstancias han querido que ayer pudiera asistir a todo un derbi de copa entre el Madrid y el Atlético. Porque aunque el distintivo se haya ido para Lionel Messi, a los españoles no nos van a quitar `lo bailao´, así que, como se dice tras escuchar el nombre del argentino de manos de Guardiola, la copa del Mundo la tenemos nosotros.

Voy a resumir en dos conceptos este partido, que por cierto gozó de un ambiente excepcional: Atlético de Madrid y Mesut Ozil.

Vamos por partes. Primero, el Atlético, que pese a haberse encontrado la temporada pasada con sí mismo, ha perdido en tan sólo tres meses todo el crédito que ganó tras años de peregrinación por el desierto. Claramente, me decepcionó. Y lo hizo porque se acongojó cuando marcó el primer gol, porque incluso antes de que Forlán anotase el tanto, ya se podía presagiar que iba a ser una noche plácida para el Madrid. Podrían haberse llevado cuatro o cinco tranquilamente.

A pesar de la constelación de astros que se alineraon el pasado año, las cosas han cambiado. Surgen ya las primeras voces que dudan de la labor de Quique. Forlán recuerda sin tapujo alguno que si llega alguna buena oferta, se marchará. Y el Kun, que sabe de que tiene un potencial tremendo para pulir en un grande, se ha rebajado su cláusula para que cuando lleguen esos 45 millones, Cerezo argumente que su venta ha sido "porque se ha pagado la cláusula".

Detrás, solamente De Gea parece no haber olvidado el fútbol y los acontecimientos del año pasado. Felipe Luis y Domínguez se vieron superados en todo momento por la velocidad y los desmarques de los puntales del Madrid (salvo Benzema) y sólo Reyes parecía aportar algo de luz cuando tocaba el balón.

Lo dicho, un Atlético que aunque sigue sin encontrarse a sí mismo, pudo haberle puesto el partido muy complicado al Madrid si el balón de Forlán no se hubiese ido al palo. Aunque, las sensaciones dan a entender otra cosa: hubiese sido muy injusto que el resultado que se vio ayer en el luminoso del Bernabéu hubiese sido alguno más favorable a los colchoneros.

En cuanto al Real Madrid, no quiero ser oportunista, pero Ozil me hizo retroceder en el tiempo. Me acordé de las líneas que, tras aquel 4-0 que Alemania le endosó a Australia en el primer partido de los teutones en el Mundial, escribí sobre un chico feo, espabilado y con una técnica maravillosa que había maravillado a medio mundo con una gran actuación. Y eso hizo ayer el jugador de origen turco, porque suyo fue todo un repertorio de pases, desmarques, cambios de ritmo y regates que hicieron trizas las cinturas de los colchoneros. Ozil es uno de esos jugadores que, hasta que no ves en directo y en vivo, cuando clavas tu mirada 5 minutos en él, te hacen comprender que es un jugador diferente, de los que pueden hacer algo grande.

Y Cristiano...hizo a lo que nos tiene acostumbrandos. El problema va a ser cuando CR7, cuya ambición parece no tener límites, por poner un ejemplo, dos partidos sin ver puerta. Él quiere hacer historia en el Madrid, quiere ganar títulos y los madridistas lo saben. Por eso, cuando Cristiano coge un balón en el medio campo y encara hacia la portería rival, el Bernabéu se remueve sobre sí mismo con un murmullo y una expectación propia de cuando nos dejó el gran Zidane.

Porque el Madrid ayer estuvo de cine, y aunque sufrió más de la cuenta para llevarse un buen resultado al Calderón, al final se hizo justicia en el marcador. Lo que más me preocupa es el caso de Benzema. La afición se ha cansado de él, y el francés lo sabe. Llegará un momento en que tanto él como Mourinho tiren la toalla. Nadie quiere pensar que Karim ha sido un fracaso, pero la sombra de los 36 millones sobre este misterioso delantero le ha pesado como una losa. La cuestión ahora es quién será ese 9 que será la referencia de ataque durante los 6 trascendentales meses que se vienen encima para el equipo blanco.

Lo que más me alegra de toda esta situación es que por fin MARCA se ha dado cuenta del papel que tenía Higuaín en el Real Madrid. Ahora por lo menos ya no nos deleitan con líneas a favor de la titularidad de Benzema en lugar de Higuaín. La verdad es que un poco de sensatez después de tanto tiempo no está nada mal.

lunes, 25 de octubre de 2010

UN MADRID SUPERLATIVO


El Real Madrid volvió a golear. Volvió a jugar bien y a enamorar a la parroquia blanca. Esta vez, la víctima fue un dócil Racing de Santander. Vale, los sacos de goles no han caído frente a conjuntos como el Valencia o el Barcelona, pero conseguir 16 goles en tres partidos en la liga española es un dato tan escalofriante que conviene sacar pecho, aunque Mou diga lo contrario. Volvieron los blancos a encontrarse un equipo con las líneas adelantadas, y también la cosecha de goles en los primeros instantes del partido, condición innata que da un plus de confianza al conjunto.

Mourinho sabe que ha dado con la tecla, por eso apuesta firmemente por su equipo base, por aquel que le volverá a encumbrar como campeón de X título. Y en este equipo, CR7, tan sobrado de calidad como criticado por su constante egoísmo y ansiedad durante los primeros compases de la temporada, juega un papel de tal importancia que ahora mismo nadie podría imaginar al equipo de Chamartín sin él. De hecho, dudo mucho que alguien se acuerde de los 96 `kilos´que pagó el tito Floren. Ayer el portugués anotó cuatro goles en un partido por primera vez.

Pero este Madrid se ha vuelto tan superlativo que es complicado establecer un jugador en el que enfocar el protagonismo del equipo, amén de los goles de Cristiano. En este sentido, Di María se ha confirmado como la gran revelación de este año, ganándose el cariño del Bernabéu y demostrando con creces por qué el Madrid apostó por el argentino dejando casi 30 millones encima de la mesa para sacarlo del Benfica. El fideo, que por cierto lleva cinco encuentros como titular, volvió a dar un recital de asistencias, pases, remates (una chilena espectacula puso en pie al Bernabéu) y también tuvo tiempo para acabar el partido de lateral izquierdo hasta que Mourinho le sacó de un brazo del campo al empezar a sentir unos calambres en su pierna. Ante todo este esfuerzo, Mou no apostará de inicio por el argentino frente al Murcia, aunque no dudará en tirar de él si las cosas se ponen feas el martes en La Condomina.


Ozil e Higuaín han adquirido un protagonsimo notable, sobre todo el primero, al que parece no asustarle la vitola de ser el organizador del Real Madrid, a la espera de la guerra interna que pueda producirse con la vuelta de Kaka. El pipita, por otra parte, acostumbrado a ser enjuicidado una y otra vez por el Bernabéu, tuvo ayer una nueva cita con el gol y regaló una asistencia a CR7, demostrando que la sociedad formada entre él y el portugués va canalizándose y transformándose en goles y puntos para el equipo.

De Xabi Alonso lo que pueda escribir es poco:es el sostén y el jugador que sostiene al equipo blanco, que ha encontrado en Kedhira al complemento perfecto. Una pega desde mi humilde perspectiva: veo al tolosarra un poco más limitado ofensivamente; creo que podría aportar mucho más en el plano ofensivo.

Pero si hay una faceta que podamos destacar de este equipo es la solidez defensiva que se ha traducido en la única cifra de tres goles encajados. Una barbaridad, sobre todo para un equipo acostumbrado en los años precedentes a tener en Íker Casillas al salvador y responsable principal de los sub campeonatos conseguidos en los últimos años. Carvalho se ha convertido en la mejor pareja de baile para Pepe, y Marcelo ha adquirido de una vez por todas el papel de titular indiscutible en el lateral izquierdo, puesto últimamente parecía una autopista por la que los rivales circulaban sin miedo toparse con un radar.

En el lateral contrario, el Madrid tiene la misma solvencia, puesto que Arbeloa cumple con creces cada vez que ejerce de suplente de Ramos. Con todo este panorama, el Madrid ha encontrado por fin un timón de juego con el que poder infringir miedo y respeto en sus rivales, facultades que hacía tiempo que los equipos que se enfrentaban a los blancos no demostraban. La goleada de ayer no deja de evidenciar que Mourinho está haciendo un grandísimo trabajo y que ha dado con la tecla para devolver al Madrid a las portadas de todos los periódicos del mundo, y no precisamente por asambleas manipuladas o dolorosas goleadas encajadas.

De esta manera, y después de dar un golpe de autoridad en la mesa después de su contundente victoria ante el Milán, el equipo se ha encontrado a sí mismo y afrontar con una confianza descumunal uno de los tramos más decisivos de la liga, sobre todo para intentar acabar 2010 como líder que a la vez le otorgue la fuerza necesaria para llegar a marzo con la esperanza de hacer algo grande. Y adoro este contexto porque, como bien dijo el sabio Luis Aragonés, a este equipo (al igual que a España hace tres años) le faltaba saber competir, y eso es, justamente lo que le ha proporcionado Mourinho. Para empezar, el luso no tira la copa y apostará por Cristiano, Benzema o Casillas como titulares. Señal inequívoca de que esto va en serio. Este Madrid me ha sorprendido hasta a mí mismo.

jueves, 6 de mayo de 2010

DEVOTO DEL CRISTIANISMO


Hace unos días, Manuel Pellegrini aseguró en las declaraciones en rueda de prensa que “Cristiano Ronaldo es el Real Madrid”. Tras estos dos partidos, en los que el astro portugués ha conseguido 5 goles y se ha erguido como salvador del Madrid, se ha confirmado el papel que juega el de Madeira como líder de un equipo que ahora mismo no pasa por su mejor momento de juego, pero que tiene en las cualidades futbolísticas y sobre todo mentales del portugués, un arma letal para conseguir este deseado título de liga.


Superlativo en todas las facetas: juego aéreo, disparo con las dos piernas, dribling, potencia, velocidad, regate y sobre todo una personalidad enormemente competitiva. Cristiano ha demostrado con creces que Florentino Pérez no se equivocó pagando los 96 millones de euros que el Manchester ingresó en sus arcas. Ya dije en este blog hace unos meses que desde que tuve la oportunidad este año de poder asistir al Bernabéu a ver el partido, frente al Villareal, Cristiano me dejó prendado. Era verdad lo que se decía de él. Me demostró que es lo mejor que se ha visto en la Castellana desde que las ruletas y la majestuosidad de Zidane pasaron a mejor vida.


Él corre y lucha cada balón como si fuera el último, hace cada desmarque en todas las zonas del campo como si fuera perdiendo en una final de un mundial, y le golpea al balón con una rabia exacerbada digna del mejor Roberto Carlos. Y todo ello, rodeado en múltiples ocasiones en un ambiente creado hacia su persona en el que se le silba y presiona hasta la extenuación, por la envidia de muchos aficionados que desearían tenerlo en su equipo. Ayer en el Ono Estadi se vio algo de sensatez: los aficionados le aplaudieron cuando se fue sustituído. Hay que saber valorar el buen fútbol y sobre todo, a jugadores como Cr9, que hacen que pagar una entrada merezca la pena. Si el Bernabéu ha podido reconocer a Ronaldinho o a Messi con aplausos aún teniendo a su equipo goleado, ¿porqué no se hace lo mismo con Cristiano?


Pero el problema que tiene el Madrid es que en el terreno de juego siempre juegan once jugadores, y a Cristiano, seamos sinceros, no le acompaña un equipo tras de sí. Quizá el Madrid tenga una gran acumulación de nombres en sus filas, con el que Pellegrini pueda elaborar un once inicial temible. Aún no hay un bloque hecho, un equipo compacto en el que todos los compañeros conozcan al milímetros los movimientos de cada uno, como el Barcelona, el Chelsea o el Manchester. Eso se consigue con tiempo, y es casualmente lo que le ha faltado a este nuevo Madrid de Florentino Pérez. No me gusta acordarme del partido ni de la eliminatoria del Lyon, pero me hubiese gustado saber qué hubiese ocurrido si todos los jugadores blancos hubiesen salido igual de enchufados que el portugués en ese encuentro contra el ex equipo de Benzema.


Por otra parte quiero decir que, aunque me duela, tengo muchas dudas de que se pueda ganar la liga, sobre todo porque no creo que el Barcelona falle. El Madrid pinchó en el partido clave de la temporada, y ahí es donde se perdió la liga. Pero a ver quién le dice a Cristiano que su equipo no va a salir campeón. Él y su carácter ganador, ése que a veces le provoca esa ansiedad que le lleva a no examinar con detenimiento sus actuaciones, son los principales culpables de que a falta de dos jornadas, el Madrid siga teniendo posibilidades de ir a la Cibeles en dos semanas.


Cristiano también sabe que está un peldaño por encima de sus compañeros. Esteban Granero ha dicho hoy en rueda de prensa que Cr9 “se siente superior porque lo es”. Lo más curioso de todo es que un jugador que viene de una competición tan diferente como la Premier se haya convertido en tan poco tiempo en ese faro referencia que debe tener un vestuario. Es el nuevo Ferrari, el líder deportivo y espiritual del equipo que se echa los partidos a sus hombros, tal y como hacía Raúl en sus mejores tiempos. Me huele a que CR9 será el que coja el testigo en el vestuario del 7 tras la salida del capitán este verano.


En fin, que tras exhibiciones como las que ha hecho el portugués estos días, por fin el madridismo tiene a un ídolo al que idolatrar, un jugador al que recurrir cuando los partidos se ponen peliagudos o hay que remontar encuentros como los de Osasuna o Mallorca. En él están depositadas las esperanzas del madridismo, sobre todo con miras hacia la temporada que viene. Ha nacido el cristianismo en la parroquia blanca.