







Quedan dos días para que el Real Madrid comience su andadura en la Liga. Mallorca será el punto de partida de 10 meses de competición. La parroquia madridista espera lo mejor de los suyos en las tres grandes competiciones del año. El nivel de exigencia es máximo. Como reconoce José Mourinho: “Ningún aficionado duda de que yo he venido para ganarlo todo”. The Special One se muestra así de contundente en la entrevista exclusiva mundial que hoy recoge MARCA en sus páginas. Tras leer sus reflexiones, los seguidores blancos pueden estar tranquilos. El técnico luso sabe perfectamente cuál es el camino a seguir para que este equipo reedite los éxitos del pasado.
Mou es consciente de que debe dotar a este Madrid de su propio estilo. Las continuas contradicciones en las que el equipo ha vivido estas últimas temporadas le han pasado factura. Es el momento de empezar de cero, de imponer una personalidad y tener la estabilidad necesaria para ir perfeccionándola, tal y como ha hecho el Barcelona. Y si alguien es capaz de hacerlo, ése es el nuevo entrenador madridista. Mourinho lo tiene todo: liderazgo, personalidad, psicología y naturalidad. Es un motivador nato. La recuperación de un crack como Benzema da buena muestra de esta cualidad del técnico portugués. Además, destila una profunda seguridad en sí mismo que cala en sus hombres. Sólo hay que repasar las últimas declaraciones de los jugadores madridistas para darse cuenta de que han recuperado la mentalidad ganadora de antaño.
De sus virtudes en un banquillo poco hay que añadir. Sus 18 títulos de máximo nivel en ocho años hablan por sí solos. Unos éxitos que tienen una clave: “Si no juegas bien, no ganas”. Toda una declaración de intenciones que se ajusta como anillo al dedo a la filosofía del Madrid.
Visto lo visto hace dos días en el césped del Santiago Bernabéu, mucho tendrán que cambiar las cosas para que Mourinho consiga el objetivo por el que se le fichó: destronar al Barcelona de la cumbre del fútbol español.
El de Setúbal no ha podido contar con sus efectivos el tiempo o de la forma que a él le hubiese gustado, pero lo cierto es que a pesar de que los blancos no han encajado ninguna derrota, el sabor de boca que dejan tras una pretemporada con fichajes de poco nombre pero muy útiles para hacer un equipo compacto es más bien amargo. Un juego sin luces, carente de la efectividad, potencia o calidad de la que adolecen los equipos de Mourinho ha sido el sello de este nuevo Real Madrid durante la pretemporada.
El pasado martes, Di María fue el único que aportó algo de luz a los blancos, de hecho la jugada fabricada por el ex del Benfica fue lo único destacable del trofeo Santiago Bernabéu. De Ozil ya ni hablamos: veremos si no se transforma en el segundo caso Benzema.Todo esto viene a decir que sí, que falta adaptación, que falta que el equipo se compacte y que siga absorbiendo los automatismos que quiere José Mourinho. Pero eso no quita que debamos ser críticos y de ver las cosas tal y como son.
En mi caso, y dicho sea de paso, tampoco quiero ser oportunista, pero está claro que las cosas no están saliendo como se pensaban desde las más altas esferas blancas. En un primer lugar, las graves lesiones están mermando gravemente muchos aspectos de este nuevo Real Madrid. Y en segundo, está el constante baile tanto de jugadores como de entrenadores, que sufre la casa blanca año tras año también modifica, y mucho tanto los hábitos tácticos de los jugadores como la motivación de éstos.
Lo más triste de toda esta situación, es la indignante y ridícula campaña que está llevando a cabo el diario MARCA para defender a ultranza a Mourinho. ¿Porqué no admiten sin más que de momento este Madrid no carbura y que aún queda mucho, pero que mucho por hacer?
Ayer, leyendo su editorial (que cada vez recibe más votos negativos) me entraron ganas de apagar el ordenador y subirme a un ático para lanzarlo al vació. ¡Qué vergüenza! ¡¿Que el Bernabéu ya sabe cómo se las gasta el equipo de Mourinho?! Es una ofensa total contra el periodismo lo que está haciendo la redacción de este periódico con Inda a la cabeza. No sólo querían quitar de en medio a Pellegrini, sino que ahora, con Mourinho ya en el banquillo, quieren que nos traguemos, digiramos y que apoyemos la incertidumbre que aún tiene el equipo.
No hay más que acercarse por los aledaños del Bernabéu para saber lo que opina la gente (en este momento) del nuevo Real Madrid. Creo que fue Cuatro quien entrevistó a unas cuántas personas al terminar el partido y ninguno de ellos salió dando botes de alegría como rezaba ayer la editorial de este periódico que cada vez da más pena. Por suerte, el diario AS ha optado por un posicionamiento más neutral y veo algo más de objetividad por parte del diario del grupo Prisa. Veo en el diario de Relaño un fiel caballo de batalla para la afición, que no dudará en mostrar su incorformidad con el juego o rumbo del equipo si las cosas no van como deberían de ir. Y no me extrañaría nada que alguno se acordase del tiempo que no se le dio a Pellegrini.
Está claro que hay que darle tiempo a Mourinho, porque para eso se echó a Pellegrini y se invirtieron ni más ni menos que 16 millones para fichar al portugués ¿verdad?. De momento, y a estas alturas, de lo que verdaderamente me alegro es de que no tengamos que enfrentarnos al Barcelona en las primeras jornadas.
Y hoy, como viene siendo una costumbre en MARCA, me he vuelto a encontrar al lado de su portada, un editorial sobre Raúl González.
Pero no, Inda nos ha vuelto a deleitar con un tema que ya nos hemos cansado de verlo hasta en la sopa. Ya he leído unos cuántos parecidos desde que empezó la temporada, y no hablemos del día después de cuando Raúl anota algún gol. Parece que, pese a que el Raulismo está de capa caída, aunque hay algunos que no tiran la toalla y siguen venerando a su Dios. Uno de sus temas predilectos en su lista junto con la ya conocida campaña de desprestigiar a Pellegrini y a Gonzalo Higuaín.
El presente del Real Madrid, por suerte o por desgracia, ya no pasa por Raúl González. Y me duele mucho decirlo, porque soy del Madrid desde que tengo uso de razón y Raúl siempre ha sido uno de mis ídolos. Creo que al igual que él mismo ha aceptado su papel, Inda también debería hacerlo y dejar de agobiarnos con absurdas editoriales sobre lo bien que trabaja el capitán del Madrid. De verdad que me duele escribir estas líneas, porque yo he dejado de comprar el MARCA, y en días como hoy, me alegro de haberlo hecho. También se ha llevado el susodicho texto mi valoración negativa; no sé cuántos cientos de votos en rojo lleva ya hoy por parte de los lectores…
Aquí os dejo el texto íntegro de hoy por si queréis juzgar vosotros mismos…
Raúl: su actitud es el mejor ejemplo para los madridistas
Se van a cumplir cinco meses desde que Raúl González Blanco se convirtió en inquilino habitual del banquillo del Madrid, justo después de que Pellegrini le calificara como titularísimo, y nada parece cambiar para el capitán madridista. Precisamente fue contra el Getafe, en la primera vuelta, cuando comenzó este nuevo estatus en su carrera. Y salvo sorpresa, el jueves volverá a ser suplente ante los azulones. Una situación ante la que muchos otros hubieran levantado la voz, reclamando más minutos. Sin embargo, el delantero del barrio de Villaverde ha dado un nuevo ejemplo con su señorío y saber estar. Ni una palabra altisonante ni un mal gesto hacia el entrenador. Nada. Ha acatado su suplencia con naturalidad y, sobre todo, con respeto hacia el escudo que ha defendido durante 15 temporadas y a los compañeros que ahora ocupan su sitio.
Esto no significa que acepte su situación. Raúl no está cómodo en la suplencia. No puede estarlo por su competitividad y su ambición. Seguro que el madridista no está contento con ser el decimocuarto hombre en la rotación del entrenador. Ni con haber sido suplente en 17 de los últimos 19 partidos del equipo. Por eso sigue trabajando como el que más cada día en Valdebebas, confiando en revertir la situación y volver a entrar en los planes de su técnico. Dando un nuevo ejemplo de profesionalidad y de lo que significa ser el capitán de una entidad como el Real Madrid.
Sin embargo, ésa no es la mejor lección que está dando Raúl en esta nueva situación. El capitán está mostrando cómo debe comportarse un jugador cuando no entra en el once. Sin levantar la voz y con el esfuerzo como mejor argumento. Otros en su lugar ya habrían salido a la palestra con alguna rajada. Él no. Y menos en el momento decisivo de la temporada, sabiendo lo que se juega su equipo. Por eso Raúl es y será el mejor ejemplo de lo que es ser madridista.

